Es recomendable que dejes de tomar alcohol o lo hagas muy de vez en cuando. Beber una copa de vino o cerveza ocasionalmente no le hará daño a tu bebé aunque lo más recomendable es que te abstengas de tomar alcohol entre el período de la ovulación y la próxima menstruación. Si tienes ciclos irregulares o tienes problemas de fertilidad lo ideal es que te abstengas de tomar alcohol completamente. Algunas investigaciones determinaron que aquellas mujeres que ingerían menos de cinco vasos de bebidas alcohólicas por semana tenían dobles probabilidades de quedar embarazadas que aquellas que bebían diez vasos.
Drogas ilegales y el tabaco
Si consumes drogas ilícitas como la cocaína o fumas debes abandonar el hábito por completo, ya que estas sustancias pueden dañar al feto una vez que te embaraces.
También es recomendable que no consumas cafeína, aunque algunos expertos afirman que puede hacerse de manera moderada: tres tazas de café al día, sostienen, no afectan la fertilidad. De todos modos, tu obstetra puede recomendarte cortar completamente su consumo para estar totalmente seguro de que no corres riesgos, especialmente si existen problemas de fertilidad o si estás bajo algún tratamiento de fertilización asisitida. Lo que sucede es que la cafeína produce un efecto negativo a nivel circulatorio, ya que estrecha los vasos sanguíneos y en consecuencia lentifica la irrigación de la sangre hacia el útero, pudiendo dificultar la implantación del óvulo en sus paredes internas. Si deseas abandonar el consumo de cafeína te recomendamos que lo hagas de forma gradual, ya que si lo eliminas de un día para otro, puede ocasionarte cefaleas importantes (dolor de cabeza). Puedes ir suprimiendo las tazas de café por café descafeinado o bien agregándole cada vez más leche. Además los lácteos te ayudarán a preparar tus reservas de calcio para el embarazo.
Un componente importante de la dieta a considerar es el pescado por ser la mayor fuente de omega-3, tan necesario para aumentar tu fertilidad en esta etapa. De todas formas debes tener en cuenta que ciertos tipos contienen altas cantidades de mercurio y pueden resultar peligrosos una vez que el embrión se forme. Esto se debe a que el mercurio se acumula en tu cuerpo y queda allí por más de un año. Por ello, lo mejor es evitar la ingesta de pescados con alto contenido de mercurio tales como el tiburón, el pez espada, el atún blanco enlatado, y la caballa del rey mientras estés intentando quedar embarazada. No obstante, hay otros que puedes comer sin riesgos por contener bajos niveles de mercurio como el salmón, la merluza y el atún por citar algunos de ellos. Dos porciones grandes por semana de estos pescados son suficientes para cubrir tus necesidades de omega-3.
Si el pescado no es una de tus comidadas favoritas o bien eres vegetariana, puedes remplazarlo por semillas de lino que puedes utilizarlas enteras o molidas en ensaladas, yogures o licuados.
Es muy importante también el consumo de carne en esta etapa para aumentar tus reservas de hierro, ya que es un período donde muchas mujeres poseen bajos niveles sin saberlo. Por otra parte, las carnes procesadas deberás consumirlas en cantidades pequeñas, suspendiendo por completo las ahumadas o crudas. Recuerda que la menstruación es nada menos que una pérdida mensual de éste mineral. Durante el embarazo las reservas de hierro irán bajando y por esta razón pueden aparecer anemias. Es muy importante que te hagas un análisis de sangre para conocer con anticipación tu nivel de glóbulos rojos, el cuál le dará a tu médico la desición de indicarte o no la suplementación de hierro.
Consume gran variedad de verduras y frutas en especial aquellas de color intenso, como espinaca, brócoli, col morada, morrones, tomates, arándanos, frutillas, naranjas, bananas, etc..., ya que son más ricas en nutrientes y minerales que otras. Además poseen micronutientes que atacan a los radicales libres, responsables del envejecimiento celular y en consecuencia de la fertilidad.
Es aconsejable reducir el consumo de hidratos de carbono refinados (pan blanco, arroz blanco y pastas) y reemplazarlos por alimentos preparados por harinas integrales. De todas formas debes consumirlos con moderación (no más de 200 gr. diarios) para evitar el sobrepeso. Recuerda que los hidratos de carbono refinados pueden alterar los niveles de azúcar en sangre y causar problemas en la fertilidad, en especial en aquellas mujeres que sufren de poliquistosis ovárica ya que puede generarles ciclos irregulares.